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Ghana, el vertedero tecnológico del primer mundo
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Plomo, cadmio y bromo son los ingredientes que cubren las tierras de Agbogbloshie, uno de los barrios de Accra donde no paran de llegar contenedores con chatarra europea.
Agbogbloshie es el nombre del mayor mercado mundial de electrónica, aunque quizá habría que especificar más: chatarra electrónica. Este barrio, de nombre casi impronunciable para un hispanohablante, pertenece a la ciudad de Accra, capital de Ghana (África), y es el principal vertedero de desechos tecnológicos del mundo. Al oeste de la ciudad y situado en pleno golfo de Guinea, está el puerto de Tema, que recibe más de 600 contenedores al mes repletos de equipos electrónicos obsoletos. La mayoría de envíos tiene la misma procendencia: Europa.
Según Eurostat, en los países de la Unión Europea el 4% de la basura generada en el continente es electrónica, es decir, unos 10 millones de toneladas al año. En España se llega al millón de toneladas, de los que se considera que 750.000 son reciclables.
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Estrechando aún más los datos, cada español genera de media 17 kilos de desechos al año. La ONU va más allá y cuantifica el total mundial de basura electrónica en 50 millones de toneladas, una cifra que no ofrece señales de que vaya a disminuir, según señalan los departamentos de investigación del organismo internacional. Y todas con un destino: Agbogbloshie, en Ghana. Aunque las autoridades del país han intentado poner punto final al macrovertedero, los esfuerzos han sido en balde. Las primeras operaciones comenzaron en el verano de 2015, pero la llegada de contenedores a este barrio de Accra supone el sustento de muchas familias.
Según el estudio de Oteng-Ababio, en Ghana la recuperación de metales valiosos genera a los trabajadores ingresos de unos 3,5 dólares diarios, casi dos veces y medio el sueldo diario de un trabajador medio en Ghana. Este es el motivo por el que miles de personas se han visto atraídas por el negocio de la basura electrónica. Un ejemplo. Se calcula que 100.000 teléfonos móviles pueden contener unos 2,4 kilos de oro, equivalentes a 122.000 euros; más de 900 kilos de cobre, valorados en 93.800 dólares; y 25 kilos de plata, igual a 26.000 euros.
Tierras contaminadas
Plomo, cadmio, bromo, dioxinas cloradas y un largo etcétera son los componentes que copan las miles de hectáreas del vertedero. Según cálculos de varias ONG, la dimensión de Agbogbloshie equivale a once campos de fútbol. Los materiales se tratan en fogatas al aire libre, liberando polvo y humos contaminantes derivados de la quema, sobre todo de la combustión de PVC. Debido a la nula experiencia en el tratamiento y reciclaje de estos desechos, muchos trabajadores, niños incluidos, terminan cayendo enfermos.
Un estudio de la ONU certificó en 2014 que en Agbogbloshie la concentración de plomo en el suelo llega a superar mil veces el nivel máximo de tolerancia, y la contaminación del agua y la tierra exterminó en menos de una década toda la biodiversidad de la zona. Otro informe de Naciones Unidas reveló que las pruebas realizadas en una escuela cercana a un depósito de residuos electrónicos destapó una contaminación por plomo, cadmio y otros contaminantes perjudiciales para la salud de más de 50 veces por encima de los niveles libres de riesgo.
Hasta hace tan solo unos años, China y la India eran los destinos preferidos para el envío del 70% de la basura tecnológica. Después Occidente trasladó el vertedero a África. Aunque la exportación de residuos electrónicos es ilegal en la UE, la Agencia de Protección Ambiental estadounidense lo clasifica como reciclaje legítimo. "Nuestro equipo vio cómo los contenedores de residuos electrónicos de Alemania, Corea, Suiza y Países Bajos se abrían en el puerto de Tema, el más grande de Ghana. Los datos de los contenedores revelaron que todos los europeos habían sido enviados a través Amberes (Bélgica)", denuncia Greenpeace en un informe 2015.
Exportaciones ilegales
La Convención de Basilea de Naciones Unidas regula el comercio de los productos de desecho. Según este acuerdo internacional, residuos y artículos peligrosos -incluidos los electrónicos- no pueden ser exportados a países en vías de desarrollo. La razón es que estos países, en general, no cuentan con las infraestructuras necesarias para llevar a cabo el tratamiento de los desechos de una manera correcta con el medio ambiente.
A pesar de que se dice que el envío de material electrónico usado se hace para "reducir la brecha digital", se sabe que en muchos casos estos equipos son inservibles (entre un 25% y un 75%). Se transportan en contenedores etiquetados como "mercancía de segunda mano", ya que las leyes de la UE sí permiten exportar productos reutilizables. A pesar de ello, Ghana es uno de los países con mayor brecha digital del continente africano.
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